“Hemos detectado marcadores genéticos que supondrán un importante ahorro del gasto sanitario”
El Dr. Sánchez Fueyo es investigador del equipo IDIBAPS Trasplante de hígado y viabilidad del implante. En la entrevista nos explica cómo, gracias a sus investigaciones con biomarcadores basados en la medición de la expresión genética en sangre periférica, es posible reducir el tratamiento inmunosupresor en trasplante hepático. Un acuerdo de colaboración con la empresa francesa TcLand permitirá desarrollar un test para mejorar la calidad vida de los enfermos trasplantados.
¿En qué consiste el acuerdo de colaboración con la empresa de biotecnología francesa?
Está basado en una investigación mediante la cual hemos identificado una serie de marcadores genéticos que permiten seleccionar pacientes trasplantados de hígado en los que se pueda reducir de forma considerable la dosis de fármacos inmunosupresores, e incluso eliminar completamente el tratamiento sin que el hígado se resienta. Estos biomarcadores se basan en un grupo muy reducido de genes en sangre periférica, lo cual facilitaría mucho una posible aplicación clínica.
¿Qué objetivos concretos persigue el acuerdo a largo plazo?
El objetivo de establecer este acuerdo con una empresa de biotecnología como TcLand es transformar nuestros hallazgos científicos en un test que pueda ser aplicable de forma rutinaria. La compañía tiene experiencia en este tipo de desarrollo y, a partir de ahora, trabajaremos conjuntamente para expandir la investigación.
¿Cómo surge el acuerdo y qué papel juegan la Fundació Clínic y la Fundació Bosch i Gimpera?Esta empresa es una spin-off de una unidad de investigación en trasplante muy importante con la que nuestro grupo colabora directamente. A través de ella la compañía tuvo conocimiento de nuestras líneas de investigación.
Por otro lado, TcLand no es el único socio industrial que exploramos, hemos estado en contacto con otras empresas de biotecnología. En nuestro caso, la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica y la Fundació Bosch i Gimpera han sido las encargadas de gestionar los contactos y llevar a cabo las negociaciones necesarias para preparar el acuerdo de colaboración. Tras llevar a cabo estas negociaciones decidimos que la mejor opción de todas era esta compañía francesa.
¿Qué implicaciones clínicas tiene para el paciente el test?
Si realmente este test puede ser validado prospectivamente y es posible aplicarlo en la clínica de manera rutinaria, permitiría que una proporción de pacientes -que oscilaría entre un 20 y un 25%-, pudiera dejar de tomar el tratamiento inmunosupresor de manera completa, o cuando menos reducir las dosis de estos fármacos manera significativa. En este sentido las implicaciones clínicas serían muy importantes, porque uno de los principales problemas que nos encontramos con los pacientes trasplantados son los efectos secundarios de la medicación inmunosupresora, que tiene un fuerte impacto sobre la salud y la supervivencia. Además, este hallazgo tendría un notable impacto económico, ya que se trata de una medicación cara que se ha de mantener de manera indefinida.
Entonces la aplicación de este test supondrá un ahorro del gasto sanitario, ¿de qué cifra estaríamos hablando?
En total unos 6.000 euros por paciente y año, lo que se traduce en un importante ahorro del gasto sanitario. De ellos, entre 4 ó 5.000 euros corresponden al coste real de la medicación; el resto corresponde a gastos de ingresos, ajustes de medicación, análisis, etc. Hay una serie de costes adicionales al precio del medicamento.
Para una investigación de este tipo, ¿en qué momento se ha de pensar en la comercialización para que llegue con éxito al mercado?
En este caso, el objetivo inicial de la investigación era caracterizar a los pacientes considerados tolerantes, es decir, que toleran su hígado en ausencia de tratamiento inmunosupresor. Por tanto, no teníamos en mente de inicio desarrollar un test de aplicación comercial, sino intentar descubrir los mecanismos inmunológicos que hacen que unos pacientes toleren sus implantes y otros lo rechacen.
Cuando comenzamos a caracterizar a los pacientes vimos que existía una manera de discriminar muy bien a ambos tipos de enfermos (es decir, aquellos que toleran sus hígados y los que requieren inmunosupresión farmacológica indefinida), basada en la cuantificación de un número reducido de genes. Una vez llegamos a esta conclusión, pensamos que nuestro hallazgo se podría transformar en un test de aplicación comercial.
¿Qué mecanismos explican que algunos pacientes toleren sus hígados trasplantados?
Hay muchas hipótesis, y aún no lo sabemos con seguridad. De hecho, es un tema que se lleva investigando desde hace décadas, cuando se observó por primera vez que algunos pacientes trasplantados hepáticos que accidentalmente abandonaban el tratamiento inmunosupresor no sufrían un rechazo. Esto es extraordinario en cualquier otro tipo de trasplante. Hay varias teorías basadas en modelos animales experimentales que intentan explicar porqué sucede esto, pero ninguna de ellas ha sido validada de manera convincente en humanos.
Nosotros hemos encontrado en sangre periférica la expansión de una subpoblación de linfocitos peculiar -que parece que tienen que ver con el sistema inmune innato- y que son precisamente las células que expresan los genes que queremos utilizar como test diagnóstico. Pensamos que el sistema inmune innato, al que no se le había dado demasiada importancia en el trasplante hepático, probablemente tenga que ver con el hecho de que estos pacientes puedan dejar de tomar la medicación.
Como investigador, ¿cómo valora que en la actualidad se lleven a cabo acuerdos de colaboración de estas características?
Hay una ganancia obvia, que es la económica. Si el test finalmente se acaba comercializando, habrá un importante beneficio económico potencial para la institución. Para que esto sea sí, es imprescindible contar con un socio industrial, ya que nosotros no estamos preparados para desarrollar un test de estas características hasta alcanzar la aplicación clínica; es decir, si bien somos expertos en los aspectos estrictamente científicos de este tipo de investigación, transformar nuestros los hallazgos en un test que pueda ser de utilidad para los pacientes está fuera de nuestras capacidades. Por eso tener un socio industrial al lado es imprescindible para que nuestros descubrimientos tengan posibilidades de llegar al paciente.
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